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Corrupción y enfermedad

Por Karina A. Rocha Priego

Hablar del debate en este momento, ya es redundar en algo que no tiene caso, pero, sí hay un tema que no se puede dejar de lado y tiene que ver con la corrupción que dicen que ya no hay, pero que, en realidad, se ha potenciado.

Pero primero que nada, se dijo que el presidente Andrés Manuel López Obrador ¡está otra vez enfermo! Unos dicen que es Covid, otros, que “… está en el Hospital Central Militar, y se encuentra en estado grave por afectación cardiovascular del ventrículo inferior izquierdo, con colapso de sistema neuronal, que su estado de salud es reservado”.

Por lo que sea, el jefe del Ejecutivo Federal se ausentará “unos días” pero, sus mañaneras, definitivamente no, esas las encabezará en tanto el secretario de Gobernación, Adán Augusto López, hecho que en nada cambia lo que se ve todos los días por las mañanas.

Lo que llama la atención de esto es que, el anuncio de la enfermedad del presidente se da durante una gira de trabajo por Yucatán, la cual tuvo que cancelar, pero ¿no se supone que en tiempo de elecciones, las giras deben permanecer en stand by? Porque así lo manda la ley electoral.

Por lo pronto, el presidente López Obrador permanecerá bajo resguardo médico, tras su tercera ocasión de Covid positivo.

En cuanto a esos actos de corrupción que no ceden en esta administración, sale a relucir “la amenaza” que lanzaran en contra de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) para que esta no concluya la investigación que lleva a cabo en torno al presunto plagio de tesis de la ministra Yasmín Esquivel, caso que ha dado de qué hablar desde diciembre del año pasado.

Sin embargo, la relación que sostiene la ministra Esquivel con el presidente López Obrador, ha servido para “retrasar” investigaciones sí, pero sobre todo para que esta no haya tenido que renunciar a su cargo, aunque sí perdió la oportunidad de ser presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, de ahí que el Gobierno de la República se lanzara “como jauría” en contra de la ministra Norma Lucía Piña, quien desde que asumió el cargo no ha dejado de ser atacada por el gobierno mexicano.

Pero López Obrador en algún momento declaró que “el plagio es un acto de corrupción”, pero en el caso de Yasmín Esquivel, califica la investigación como una “cruzada contra la ministra”, lo cual se desvanece cuando se lanza una amenaza -como iniciativa presidencial- de reformar a la UNAM, pero más que eso, apuestan a que en noviembre de este año, el rector Enrique Graue deje el cargo y a partir de ahí ¡se archive el caso de plagio Yasmín! .

Mientras tanto, el pasado viernes, se dio a conocer que un Tribunal federal desechó el amparo promovido por la ministra Yasmín Esquivel Mossa, con el que intentó frenar a la UNAM para que resuelva el asunto de presunto plagio de su tesis de licenciatura.

Sin embargo, luego que la UNAM, a través de su abogado general, impugnó la suspensión, se resolvió que la demanda de la actual ministra es “notoriamente improcedente”, además señaló que en primera instancia no debió ser admitida a trámite por la jueza federal Sandra de Jesús Zúñiga, quien además otorgó una suspensión provisional a favor de Esquivel Mossa.

En resumen, un tribunal colegiado el viernes terminó con la suspensión solicitada por la ministra, que prohibía al ente universitario difundir anuncios sobre las investigaciones del plagio; sin embargo, minutos después, un juzgado de la Ciudad de México ha notificado una segunda suspensión que obliga a detener de nuevo la difusión de las informaciones, lo que significa que frenan la resolución de la investigación que se ha llevado a cabo en torno al “presunto” plagio de tesis de la ministra Yasmín Esquivel, el cual seguramente retrasarán hasta noviembre cuando haya cambio de rector de la UNAM.

Como sea, estarán de acuerdo que, si bien un plagio es “acto de corrupción”, ordenar o amenazar a la UNAM para que cese sus investigaciones en torno a este caso, no solo es corrupción, sino es un acto de abuso de autoridad que mancha el trabajo de miles de universitarios que luchan día a día por salir adelante, sacar sus carreras y titularse.

Pero sabedores de la “ignorancia” de los servidores de la 4T, es que se les ha olvidado que los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial ¡tienen el mismo nivel!, ninguno es más que otro, esto es que:

El Poder Ejecutivo gobierna de conformidad con lo establecido por la legislación. Su titular, el Presidente Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos, es elegido mediante elecciones directas cada seis años sin posibilidad de reelección.

El Poder Legislativo se deposita en el Congreso de la Unión, que se divide en dos cámaras, una de Diputados y otra de Senadores. El Congreso se encarga de expedir leyes que regulan la estructura y funcionamiento internos de la república mexicana.

El Poder Judicial de la Federación está encargado de vigilar el cumplimiento de la Constitución y las leyes. Al efecto preserva que la Constitución sea la ley suprema y que no haya ninguna ley o norma que la contradiga. La Suprema Corte de Justicia de la Nación, que es el máximo tribunal en México, también resuelve controversias entre la Federación y las entidades federativas.

Ninguno es más que otro, pero aquí, en México, primero es el “amiguismo, compadrazgo, la impunidad, el abuso del poder”, y ese ha sido un pésimo ejemplo ante los ojos del mundo que tienen a los mexicanos -en general- como corruptos y abusadores cuando millones de familias luchan por salir adelante, por no cometer delitos, por criar gente de bien.

Definitivamente la “corrupción” como acción, debe ser combatida por los mexicanos. Olvidarnos de que “servidores públicos prometan combatirla” porque es un hecho que, por conveniencia, ¡jamás lo harán!, pues como se ha demostrado, siempre habrá un “interés personal” antes del interés del pueblo, y hoy, eso se ha recrudecido…

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