NACIONAL NOTIMOMENTO

Discurso del 106 Aniversario de la batalla de Puebla

Autoridades civiles, militares,

Mexicanas, mexicanos,

Amigas, amigos:

Luego de la guerra de Reforma y del triunfo militar sobre los conservadores, los liberales necesitaban reorganizar la administración y enfrentar el déficit crónico de la Hacienda pública.

La tarea de reconstrucción nacional tenía como principal obstáculo la penuria económica del gobierno. Después del conflicto, de la guerra de Reforma, el cobro de impuestos estaba desorganizado, desarticulado. Los gobiernos estatales manejaban las finanzas con absoluta autonomía y la contribución que hacían al gobierno federal era limitada. El ministro de Hacienda, Guillermo Prieto, intentó convencer a los gobernadores de la necesidad de colaborar con la administración central encabezada por el presidente Benito Juárez. En una circular les decía: “No debemos olvidar que nuestras obligaciones internacionales pueden convertir en una farsa nuestra independencia nacional”. A pesar de los esfuerzos de Guillermo Prieto, las cosas no mejoraron y la situación económica del país iba de mal en peor. Las aduanas, que eran la principal fuente de ingresos, se encontraban prácticamente embargadas: la de Veracruz, considerada como la más importante, tenía comprometido el 85 por ciento de sus ingresos para el pago de la deuda externa. En 1861, en víspera de la Batalla que hoy conmemoramos, el déficit del presupuesto público se calculaba en 400 mil pesos mensuales, una suma elevadísima para la época.

La angustiosa situación económica del país obligó a Juárez a tomar una decisión drástica con respecto a la deuda interna y externa de México: envió al Congreso una iniciativa para suspender los pagos de ambas deudas durante dos años. Esta medida dio lugar a que los países acreedores europeos iniciaran los preparativos para una intervención militar.

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