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Hospitales en Edoméx, botín de políticos

Por Karina A. Rocha Priego

Los días pasan tras el inicio de la administración de Delfina Gómez y, aunque apenas son treinta y tantos días, la gente empieza a exigir resultados, y es que se ha vuelto un problema la falta de hospitales y clínicas, la falta de insumos médicos y claro, la falta de personal médico que atienda a la población.

Ante la cancelación del programa Seguro Popular la población se ha visto severamente conflictuada para la atención de personas de escasos recursos económicos y carencia de sistema de salud como IMSS, ISSSTE o ISSEMyM, por lo que, tras darse a conocer la mafia que estuvo detrás de los hospitales inconclusos del Estado de México, es que hoy se exige se pongan a trabajar lo antes posible.

Resulta verdaderamente lamentable que el gobierno de la república siga manteniendo su “plan” de “toda impunidad” para el expresidente Enrique Peña cuando éste, junto con Eruviel Ávila y Alfredo del Mazo, mantuvieron la farsa de la construcción de hospitales en el Estado de México, siendo que las constructoras responsables, simple y sencillamente los abandonaron aun siendo socios de los ex gobernadores.

Según se ventiló recientemente, las empresas contratadas para llevar a cabo la construcción de 10 hospitales en el Estado de México y que una década después están abandonados, tienen entre sus integrantes a personas vinculadas con Enrique Peña Nieto; Eruviel Ávila, Alfredo del Mazo y el exprocurador Jesús Murillo Karam.

Dichos hospitales siguen en obra negra y, por ende, no han atendido a nadie en los últimos diez años, a pesar del gasto aplicado de más de 997 millones de pesos entre 2012 y 2017.

En ese periodo, la administración de Eruviel Ávila contrató a 16 empresas para realizar las obras. Cinco de esas compañías tienen entre sus socios o integrantes a personas que, a su vez, son cercanos a exfuncionarios, y recibieron 248 millones de pesos para construir el Hospital General de Tlalnepantla Valle Ceylán, y los hospitales municipales de Zinacantepec, Chicoloapan, Aculco, Acolman y Atlacomulco.

El resto de los contratistas son empresas que comparten socios y representantes legales; otra que fue creada poco antes de recibir el contrato y una más que se encuentra sancionada por incumplir con una obra con el ISSSTE.

Cabe comentar que, desde la conclusión de la administración estatal de Eruviel Ávila Villegas, fueron detectadas multimillonarias fugas de recursos que, a la fecha, no han sido aclaradas por la administración y que este sujeto, tramposamente, se escondió bajo el fuero que le otorga el ser Senador de la República y que, desde entonces, se ha mantenido lo más escondido posible, sin pena ni gloria para evitar los reflectores aperturen una más de las administraciones corruptas a manos del PRI en el Estado de México, destacando que, los hospitales, es un tema “sin importancia” a comparación del cómo dejó el Estado de México a Alfredo del Mazo y como lo regaló este a Morena.

En lo que al Hospital General de Tlalnepantla Valle Ceylán, se refiere, éste supuestamente tendría un área de hospitalización con 110 camas y cinco quirófanos, cuatro de ellos de cirugía general y uno ambulatoria; además de 14 consultorios de especialidades básicas y 45 para tratar subespecialidades, para lo cual se requerían casi 557 millones de pesos, según cálculos del Instituto de Salud del Estado de México (ISEM).

Ello llevó a que Eruviel Ávila contratar a Prodi (Grupo Promotor de Desarrollo e Infraestruc tura S. A. de C. V.) por 142 millones 454 mil pesos en agosto de 2013, y se firmó un contrato cuyo objeto era “Proyecto de infraestructura social para la sustitución y equipamiento del Hospital General de Tlalnepantla, Valle Ceylán”, por lo que la empresa se obligaría a “realizar hasta su total terminación”, que tenía como plazo el 22 de agosto de 2015, lo cual no sucedió ni ha sucedido hasta este 2023.

Pero ahí les va, resulta que Prodi, es o era una empresa creada en 2011 cuyo dueño, durante toda la administración de Enrique Peña Nieto, fungió como ¡su cómplice en todo!, sí, es el tal José Miguel Bejos, un empresario amigo del expresidente Enrique Peña Nieto, de quien alguna vez pasó por su cabeza ser candidato a la gubernatura del Estado de México.

Hoy sigue siendo “contratista” pero cada vez más favorecido por el gobierno de López Obrador; dejando en claro que, lo que para el hoy presidente de México fue “la mafia del poder”, parea su gobierno, son “empleados, contratistas, socios y amigos”.

Por otro lado, está la empresa denominada LM Grupo Constructor, S. A. de C. V., contratada para construir el hospital de Zinacantepec, un municipio donde el 57% de su población no tiene seguridad social.

Aquí, la empresa recibió un contrato por 40 millones 443 mil pesos, de los 70 millones de pesos que costaría la obra, según la proyección del ISEM. Con esa inversión, el avance registrado fue de 74%, pero en realidad, la obra no supera el 47%.

De acuerdo con el acta constitutiva de la compañía, del 19 de septiembre de 2002, los accionistas son Martín Zea Ortega y Georgina Fuentes Barroso, y como comisario o consejo de vigilancia aparece Jorge Francisco Corona Méndez, quien fue secretario auxiliar de Enrique Peña Nieto cuando fue gobernador del Estado de México.

Corona Méndez, sin embargo, ha negado todo lo que se dio a conocer en torno a los hospitales que no han sido concluidos, pese a que su nombre aparece en diversos apartados dedicados a los hospitales que nunca fueron terminados.

La realidad, queridos lectores, sigue saliendo a la luz pública, toda la porquería que envolvió a las administraciones de Peña Nieto, Ávila Villegas y Del Mazo Maza; multimillonarios desvíos de recursos, falsas empresas y falsas construcciones. Si no se habla de los Corona de Toluca, se habla de José Miguel Bejos, quien hoy se arrastra ante AMLO, sino, se repite una y otra vez el nombre de Daniel Madariaga Barrilado, socio, amigo y protector de Del Mazo Maza.

La realidad es que, bastante grave resulta para la población carecer de centros de salud donde poder ser atendidos, por lo que exigen a la administración de Delfina Gómez revise la situación que guardan estos hospitales, a donde fueron a parar los recursos recibidos por las empresas constructoras, y se dé una fecha para la entrega de cada hospital, aunque, honestamente, será complicado pues, después de lo que se ha dado a conocer, se sabe que la mayoría, están en obra negra y bastante deteriorados por lo que el rescate de los inmuebles, será complicado.

Esto, queridos lectores, es lo que pasa cuando proteges “a los corruptos” para sacar ventaja. Han protegido a Peña, Eruviel y Del Mazo. Morena, recibió “todos los cargos posibles” por esta vía, la del “favoritismo” pero ello no implicó beneficiar a la población, por el contrario, la población sigue siendo la última en recibir el apoyo ¡URGENTE…..!

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