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Indiferencia, ignorancia e ineptitud amenazan a víctimas en Acapulco

Por Karina A. Rocha Priego

Acapulco, sin lugar a dudas, seguirá siendo tema de conversación durante, por lo menos, los próximos cinco años, digan lo que digan, no será fácil la reconstrucción del puerto, pero ante la negligencia, capricho, falta de dinero para lograr el objetivo, peor aún.

Ya lo decíamos en la entrega anterior, la reconstrucción de Acapulco oscila entre los 15 mil y 20 mil ¡millones de dólares!, cantidad que se escucha fuerte, pero, siendo honestos, el capricho y necedad del presidente le han hecho gastar tres o cuatro veces más de lo que costaría levantar el puerto de Acapulco.

Hoy por hoy, se habla de poco más de 200 muertos y más de 200 desaparecidos, según reporte del Servicio Médico Forense de Guerrero, cifras que nada tienen que ver con las “oficiales” o, mejor dicho, “con el señor de los otros datos”, el detalle está en que ¡sigan disfrazando una realidad tangible!, pero al gobierno poco le interesa esa realidad, ni porque se acerca un año electoral, todo lo quieren “sacar a la fuerza”, mintiendo.

Para colmo, la seguridad en el puerto ¡está por los suelos! ¿Qué confianza puede tener la población en la Guardia Nacional? ¡Ninguna!, cuando fueron captados -y es real- ¡saqueando tiendas, robando a civiles, golpeando, amenazando!, porque esa fue la instrucción recibida, y porque armaron la Guardia Nacional como mejor les pareció, sin verificar si a quienes contrataban eran de fiar o no, entonces, ¿qué pueden esperar los acapulqueños de esa Guardia? Absolutamente nada.

Existen reportes, querido lector, de que las casas afectadas ¡están siendo saqueadas por profesionales del robo!, al grado de llegar a saquear con camiones de caja cerrada para no ser “notados”, pero ¡lo son!, y la Guardia Nacional está coludida con los asaltantes, ¿se vale?.

Y así podemos seguir sumando los graves problemas que ha dejado el huracán Otis en Acapulco, no sólo se trata de la destrucción de inmuebles, sino de lo que de ello deriva, incluyendo epidemia de enfermedades provocadas por plagas que se están formando por los muertos, el exceso de escombros, la basura, en fin, querido lector, Acapulco es verdaderamente un desastre.

Mientras tanto, el Presidente de México no tiene tiempo de visitar la zona devastada pues, según “de nada sirve que él esté ahí”, olvidándosele que Guerrero ¡emitió un voto a su favor!, pero, ya tiene el poder, los “jodidos” ya poco importan.

Por lo pronto, los gastos se acumulan y el dinero ¡no llega por ningún lado! ¡Quince mil millones de pesos se requieren, aproximadamente, para levantar el puerto! No los hay, menos aun cuando esta administración ha endeudado a cada uno de los mexicanos por más de 127 mil pesos, sí, per cápita.

Nada más imagínese usted que, durante el primer año de gestión, el gobierno acumuló una deuda superior a la generada durante el sexenio de Enrique Peña Nieto y hoy, plantean endeudar a México con 1.9 billones de pesos más, lo que significa un incremento criminal de impuestos y derechos que los mexicanos están “obligados” a pagar, ¿de dónde? si lo que menos hay en México ¡es empleo! y, peor aún, las grandes empresas instaladas en territorio mexicano, empiezan a hacer recortes de personal o, en su defecto, comienzan a retirarse de nuestro país. El chiste de este Gobierno, queda claro, ¡es volver miserables a los mexicanos!, en un afán de “verlos arrastrarse, por hambre, por sed, a los pies de esta administración.

Es lamentable que el presidente Andrés Manuel López Obrador ¡se enorgullezca del abultado monto de remesas que llegan a México!, una cantidad ¡histórica!, cientos de miles de millones de pesos, pero ¿se ha preguntado usted de quién viene ese dinero? Sí, querido lector, de los más de 12 millones de mexicanos que radican en Estados Unidos, mano de obra mexicana que tuvo que huir ¡por falta de empleo y oportunidades! y que, pese a los “malos tratos” que reciben nuestros conciudadanos en el vecino país del norte, están mucho mejor pagados y ello ha permitido que sus familias, en México mejoren su nivel de vida.

Pero hablando claro, esos más de 12 millones de mexicanos que radican en el extranjero, se debe considerar una cifra preocupante ¡de desempleo!, por eso se fueron, por eso se la jugaron y, si sumamos esos 12 millones (o más) a los desempleados que viven en México, la cifra podría duplicarse, entonces, ¿de dónde sacan que no hay desempleo en México? Pero a eso, hay que sumar, todos aquellos que reciben “un apoyo social” (sic) que se han acostumbrado a estirar la mano ¡sin esfuerzo alguno!, es gente también desempleada que ha preferido “limosnearle al gobierno”, recursos que, por cierto, son resultado de los impuestos de los contribuyentes cautivos de la Secretaría de Ha-cienda, por lo que, a pregunta expresa de ¿por qué no hay dinero en México?, ahí tienen ustedes la respuesta.

Porque el dinero va a “programas sociales” y a los caprichos presidenciales y, qué esperanza de que Acapulco se convirtiera en un capricho, así sería atendido, pero no, no será así.

Y no sólo es que no hay dinero, es la cerrazón que ha mostrado el gobierno federal para atender a los damnificados. Si bien es cierto que ¡al sexto día! se pusieron las pilas y empezaron a permitir la entrada de víveres, estos siguen siendo “clasificados y etiquetados” por el Gobierno Federal. ¡Qué padre, no!, los ciudadanos comunes y corrientes, desembolsan de sus sueldos, sus ahorros, para comprar víveres y lo más elemental para enviar a Acapulco, y el Gobierno, gandalla, se los quita, los etiqueta y se los adjudica. Así, querido lector, ¡cualquiera hace campaña con sombrero ajeno!

Para colmo, el gobierno federal anunció el “regalo” de canastas básicas para los acapulqueños ¡bravo!, pensaron, sí, pero a medias, pues resulta que esta sólo alcanzaría para 2 400 familias, cuando el municipio alberga poco más de 800 mil habitantes y de este total, al menos 95 % resultó afectado.

Y para cerrar con broche de oro, preguntamos a la gobernadora de Guerrero, Evelyn Salgado, y a la alcaldesa de Acapulco, Abelina López Rodríguez, ambas ¡un par de nefastas, irresponsables e ignorantes! ¿Saben ya cuántos muertos hubo en el Club de Yates?, porque se sabe de tripulaciones completas que cuidaban las embarcaciones ante la llegada del huracán Otis, además de toda la gente que vivía en los alrededores del Club de Yates, en casuchas que, por supuesto, arrasó “Otis”.

Al respecto, hemos escuchado toda clase de respuestas, desde la más “coherente” hasta ¡la más estúpida!, y esta, lamentablemente, la dio la gobernadora de Guerrero, que se supone “no debe formar parte de la chaireada”, que se supone, por el cargo que ostenta, debe ser una persona “más o menos preparada”, pero no. Esta mujer, en lo que a los pescadores y tripulaciones de los navíos que, mientras unos no aparecen, otros, aseguran, sus cuerpos fueron sacados del mar ¡y no han sido contabilizados! (al menos cincuenta), de los que siguen sin aparecer, la flamante gobernadora asegura que “…los pescadores no se ahogaron, se resguardaron debajo del mar, porque ahí sintieron cierta calma, pero que la Fiscalía estatal continúa con la búsqueda”. ¿Es en serio? ¡Pues sí!, esta mujer, incluso, lo dijo en una mañanera, frente al Presidente de México y, lejos de corregir ¡asentaron con la cabeza!, respaldando el estúpido dicho de Evelyn Salgado.

Y así, lamentablemente, la mayor parte de los servidores públicos de Morena. De ese nivel. Mientras unos quieren encontrar “la otra mitad del medioambiente”, otros dicen que “los ahogados, no se ahogaron, se resguardaron debajo del mar”. ¿Y así queremos ver reconstruido Acapulco?

Por lo pronto, los afectados por el huracán Otis, ¡amenazan ya con cobrársela, y cara, al presidente López Obrador! Se viene un año de elecciones y, estamos ciertos, ¡Morena, la tiene perdida!…

Seguiremos……

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