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Industria de la construcción, bajo el “yugo” de la delincuencia organizada

Por Karina A. Rocha Priego

¡Y sigue la mata dando! Los actos delictivos que se cometen en territorio mexiquense han trastocado todos los sectores sociales y productivos de la sociedad, no importa de qué grado o nivel sean, muchos han salido afectados y, dicho sea de paso, no es como dice el “señor presidente”, que sólo a los ricos los ataca el crimen organizado porque este ya rebasó todos los límites posibles.

En fechas recientes se dio a conocer cómo, a través de un operativo llevado a cabo durante los últimos meses entre la Fiscalía General de Justicia del Estado de México, Secretaría de la Defensa Nacional, Secretaría de Marina, Guardia Nacional, Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, Comisión Nacional Antihomicidios, Coordinación Nacional Antisecuestro y la Secretaría de Seguridad del Estado de México, atacaron la estructura operativa y financiera de un grupo presuntamente ligado a “La Familia Michoacana” que, además, dio como resultado el rescate de 2 víctimas de secuestro.

Según los primeros indicios de esta investigación, los delincuentes se hacen pasar como miembros del llamado “Sindicato Bicentenario”, pero nada que ver con las actividades de un “sindicato”, sino que este, es un brazo operador de dicha célula criminal, dedicado a las extorsiones y el secuestro, principalmente, en el Estado de México.

Se dice, esta célula se dedica principalmente a atacar a la industria de la construcción en la entidad, y esta, en innumerables ocasiones ha denunciado el acoso que sufre constantemente por parte de estos criminales pero, al parecer, ¡no los han tomado en serio!, aun cuando los afectados han sido profesionistas del ramo de la construcción, no sólo empresarios, sino ingenieros y arquitectos, a quienes los delincuentes, “les llegan” disfrazados de “Sindicato”, conformado igual por hombres que por mujeres, quienes “rondan a sus víctimas” para luego dar el golpe del secuestro.

Si bien es cierto que el operativo armado por autoridades para “desmantelar” -supuestamente- esta célula criminal, ello no significa que no haya otros miembros que siguen haciendo el trabajo sucio. Según la Fiscalía General de Justicia de la entidad, asegura que estas acciones contra la delincuencia “son permanentes” pero, insisto, esta no ha sido una “solución”, toda vez que los casos de secuestro van en aumento.

Nada menos, hemos dado cuenta del cómo las extorsiones son cada vez más constantes. Si no es a través de falsos empleados de laCFE, son a través de falsos empleados de algún ayuntamiento, o mediante la compraventa de un automóvil; extorsiones telefónicas con el pretexto de otorgar una tarjeta del Bienestar o Salario Rosa; en fin, los delincuentes, que trabajan “ante los ojos de las autoridades”, usan todo lo posible y necesario para seguir viviendo a costa de la población ingenua e inocente.

Hoy, la industria de la construcción es una de las más afectadas, si consideramos que, obras, hay en todo el Estado de México, igual puede ser una “mini construcción”, que un imperio, lo que hay es mucho dinero de por medio, de ahí que se convierta en “objetivo fácil” porque, además, de diez denuncias que se presentan ante las autoridades, sólo una merece su atención, seguramente por el “peso económico que significa”, pero nada más. Las otras nueve, viven “el sueño de los justos”, pues “no dejan mayores ganancias a nadie”, empezando por ministeriales que se convierten en “cómplices de la extorsión”.

Pero aún hay más, y aunque mezclaré un poco la información, se darán cuenta del porqué. En algunos municipios o comunidades del Valle de Toluca, han incrementado el número de “quejas” -no denuncias- en torno al aumento en el costo de productos de la canasta básica. Huevo, pollo, carne, principalmente.

Estos productos, sin autorización alguna, sufren incrementos que pueden rayar en ¡lo ridículo!, pero la gente tiene que pagarlos.

¿Sabe usted por qué ese incremento? Porque las células criminales se han apoderado -y las autoridades de los tres niveles los saben- de la producción de estos básicos, se apropian de carnicerías, pollerías, amedrentando a los propietarios originales ¡o asesinándolos! Empiezan con “cobro de piso” y luego, se quedan con el lugar.

A los productores de las zonas, los obligan a entregar sus productos “a cambio de irse del lugar o pagando con su propia vida”, convirtiéndose en los dueños absolutos de las productoras y vendiendo la mercancía a cómo se les da la gana. Hoy, la delincuencia organizada ¡es dueña de la canasta básica!, no sólo en el Estado de México, sino en todo el país.

Lo mismo sucede con los suministros para el ramo de la construcción. Este “Sindicato Bicentenario” ha hecho “lo propio” (sic). Primero, obligando a sus víctimas a pagar un porcentaje de sus contrataciones, además de forzar a los constructores a adquirir los materiales de construcción como grava, arena, piedra base, entre otros, con proveedores específicos, o sea, los que tienen “bajo su mando” y, dicen, incluyendo aquí a la mina denominada “Tres Estrellas”, que se ubica en San Felipe del Progreso, además de contratar servicios como transporte de materiales y de maquinaria necesaria para la obra.

Los municipios y comunidades más afectados por esta célula delictiva han sido Ocoyoacac, Toluca en la colonia Residencial Las Flores, en San Lorenzo Tepaltitlán, el Fraccionamiento Ex-Hacienda San José, en Santa Cruz Otzacatipan, de la capital mexiquense.

Metepec, en la colonia Residencial Portofino Royal Country Club, este utilizado como base de operaciones del sindicato mencionado donde, incluso, mediante operativo, fueron asegurados envoltorios con marihuana, documentación como facturas, notas y carpetas propias del sindicato “Bicentenario”, un arma de fuego con cargador y cartuchos útiles, numerario en moneda extranjera y 3.9 millones de pesos mexicanos, así como cuatro vehículos de lujo, entre otros.

La inseguridad en el Estado de México es verdaderamente grave, pero lamentablemente la “respuesta” de las autoridades es tan absurda como que, ante el nivel tan alto de habitantes en la entidad mexiquense, es que el índice delictivo está “al nivel” de la población, minimizando el problema a tal grado, que ha sido más fácil para “los responsables de la seguridad en la entidad” amafiarse, que combatirlos, mientras tanto, más de 400 millones de pesos se pierden, en seis meses en la entidad mexiquense, vía la extorsión de las células criminales, recursos que, seguramente, “son repartidos entre autoridades y delincuentes” pues, de otra manera, no hay forma de explicar cómo es que el mal persiste y crece, en lugar de mermar como, aseguran, sucede en esta entidad. Por lo pronto, ojos y oídos abiertos. No sólo ¡hay que denunciar! estos casos, sino ¡viralizarlos! Ha quedado claro que sólo a través de las redes sociales, es que las autoridades ¡atienden la demanda!….

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