El despojo, robo y venta fraudulenta de inmuebles se convirtió en un botín millonario para grupos delictivos, equiparable a los ingresos por delitos como el narcomenudeo o la extorsión, alertó el notario número 5 de la Ciudad de México (CDMX) y especialista en el tema, Alfonso Zermeño Infante.
La práctica ilícita de invasión de predios, detonada en la década de los 80 por organizaciones sociales en demanda de vivienda, hoy está ocupada por estructuras criminales que emplean alta tecnología, grupos de choque, asesoría jurídica y la corrupción de servidores públicos, afirmó.
