Para una institución financiera, el conjunto de propuestas presupuestales que se dará a conocer el próximo 9 de septiembre, representará una prueba de fuego para la confianza y la credibilidad fiscal de México.
La administración pública deberá equilibrar sus promesas de desarrollo con la realidad de un presupuesto limitado por la falta de ingresos adicionales y la caída en las ganancias petroleras.
La combinación de estos factores determina que el margen para el gasto sea reducido, obligando a priorizar la estabilidad de las finanzas del país por encima de la expansión de la inversión pública.
