Sinaloa se ha convertido, para Vania Pérez Morales, en algo más que un escenario de violencia: es el espejo de una crisis institucional en la que corrupción, poder político y crimen organizado han puesto a prueba la capacidad del Estado mexicano.
“Me parece que Sinaloa también es la versión más acabada de lo que representa que las instituciones sean devoradas por el crimen organizado”, opinó.
