México tiene problemas laborales estructurales que atraviesan todo su territorio, pero que se manifiestan con intensidades muy distintas, y que se relacionan directamente con la incapacidad de la economía nacional para generar empleos dignos.
Uno de esos problemas es la informalidad. De acuerdo con la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) del Inegi, durante el segundo trimestre de 2026, más de 33 millones de personas carecían de las condiciones de protección laboral que caracterizan al empleo formal y que se aproxima a los estándares fijados por la Organización Internacional del Trabajo.
