Entró en vigor un nuevo marco de Estados Unidos para administrar el Río Colorado durante la próxima década, con reglas que permiten ajustar la operación de sus principales presas cada dos años y contemplan mayores recortes de agua si empeoran las condiciones de almacenamiento.
México mantiene la presión sobre el suministro que reciben las ciudades fronterizas y los distritos de riego que dependen de esta fuente.
