Hay dos temas que mantienen en constante alerta a las empresas de capital estadounidense asentadas en el país, la eventual implementación de la jornada laboral de 40 horas y las trabas que sigue generando la reforma en materia de subcontratación.
En torno a esta problemática, expertos laboristas hacen hincapié que las fricciones cotidianas que enfrentan los grandes corporativos al intentar conciliar el cumplimiento de las normas con la operatividad de sus inversiones en territorio nacional.
