Hace apenas tres años, durante la administración de Octavio Romero Oropeza, el discurso oficial presumía que el activo más valioso de Petróleos Mexicanos (Pemex) era su personal, hoy, bajo la nueva gestión, esa narrativa se ha desvanecido hasta convertir a los trabajadores en blancos de recortes arbitrarios. Las bajas de nivel y los despidos ejecutados mediante la coacción y la amenaza de rescisión si no se firma de inmediato están a la orden del día, detrás de estas acciones se encuentra la directora de Administración y Servicios, la Dra. Marcela Villegas Silva, señalada por aplicar un rígido y discrecional modus operandi.
Modus Operandi
De acuerdo con testimonios de trabajadores de la empresa productiva del Estado (PEMEX), el protocolo de presión opera de la siguiente manera: emisarios de la Subdirección de Relaciones Laborales se presentan en las áreas de trabajo, ubican al personal seleccionado ya sea para despido o para reducción de nivel salarial y los trasladan a oficinas desocupadas para notificarles su situación de manera individual y bajo estricto control. La instrucción es clara y restrictiva: se prohíbe estrictamente tomar fotografías de los documentos, aunque algunos afectados han logrado documentar el formato que se les obliga a firmar.
