Mientras Donald Trump afirma que combate a los cárteles de la droga, incluso al designarlos como organizaciones terroristas, en la realidad de los hechos se percibe una contradicción de fondo, ya que no existe una política firme para frenar el tráfico de armas, por el contrario, se han debilitado los mecanismos de control, supervisión, cooperación y regulación, según revelan fuentes cercanas al gobierno estadounidense.
Desde enero de 2025, la administración republicana ha impulsado medidas que flexibilizan los controles federales sobre la venta, exportación y regulación de armas de fuego en Estados Unidos, por lo que especialistas alertan sobre recortes de personal destinado a investigar delitos relacionados con armas.
Sobre dicho tema, el exagente de la DEA, Mike Vigil, señala que Trump no tiene intención de frenar el tráfico de armas y que, aunque la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha planteado el tema en sus conversaciones con el mandatario estadounidense, no se prevén cambios.
