Indicadores nacionales e internacionales muestran que México, que llegó a ser considerado el segundo país con más católicos a escala global, ha comenzado a experimentar un declive en el número de devotos, al menos durante la última década, fenómeno atribuido por algunos ex creyentes a una “pérdida de la fe”, pero hacia las instituciones religiosas.
Dentro de la región de Latinoamérica, México es el cuarto país con mayor pérdida de fieles católicos, con el 17 por ciento, detrás de Colombia, Chile y Brasil.
