Guatemala empezó el pasado viernes la construcción de una cárcel de máxima seguridad con capacidad para 2.000 reos de alta peligrosidad, principalmente pandilleros, sin emular la megaprisión de El Salvador, según las autoridades, el penal, que estará en una finca incautada al narco en Izabal, 290 km al noreste de la capital, es una de las medidas para contener a las pandillas, que en los últimos meses lanzaron ataques contra la policía e hicieron motines en varias cárceles.
Tras un acto donde el presidente Bernardo Arévalo colocó la primera piedra, las autoridades descartaron que la prisión sea una réplica del Centro de Confinamiento del Terrorismo (Cecot) de El Salvador, donde hay miles de detenidos en la «guerra» antipandillas del mandatario Nayib Bukele.
