La violencia generalizada en México tiene entre sus principales responsables a cinco de las más de 150 organizaciones criminales que operan en el país, algunas de las cuales representan un desafío para el Estado por su presencia territorial, poderío y diversificación operativa.
Se trata de Jalisco Nueva Generación (CJNG), de Sinaloa, del Golfo, de Juárez y Santa Rosa de Lima, las que en junto a la operación de otras organizaciones criminales, mantienen desde hace por lo menos casi dos décadas las tasas de homicidios en 25 casos por cada 100,000 habitantes, una de las tasas más altas a nivel mundial.
