El ataque cibernético que a finales de enero de 2026 derivó en la filtración de 2.3 terabytes de información de instituciones públicas y partidos políticos en México, dejó al descubierto fallas estructurales en la estrategia nacional de ciberseguridad y dejando sin protección datos de 36 millones de mexicanos.
Así lo alertó una firma especialista en la materia y detalló que el hackeo fue atribuido a un grupo de ciberdelincuentes identificado como Chronus o Cronus, el cual obtuvo y difundió información de dependencias federales, estatales y municipales, así como de institutos políticos.
