La Administración para el Control de Drogas (DEA) y el Pentágono concluyeron que la campaña de bombardeos contra presuntas embarcaciones utilizadas por el narcotráfico, iniciada por la Administración del presidente Donald Trump en septiembre de 2025, no logró reducir el flujo de cocaína hacia Estados Unidos.
De acuerdo con una investigación publicada por The Washington Post, una evaluación reciente de la DEA determinó que los ataques no tuvieron un impacto significativo en la oferta ni en el precio de la cocaína en el mercado estadounidense.
