Por Roberto Meléndez S.
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La ejecución de un presunto miembro de la organización delictiva «Unión de Tepito», ocurrida en la Plaza de Santo Domingo, ubicada en el corazón de la capital del país, más que un homicidio es un «reto abierto» al gobierno capitalino, toda vez que se perpetró a solo unos metros de Palacio Nacional, la Catedral Metropolitana y el antiguo Palacio del Ayuntamiento.
«Sin duda alguna la pérdida de una vida es lamentable, como también es lamentable que a plena luz del día, a unos metros del despacho de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, de las oficinas de la jefa de gobierno, Clara Brugada Molina, y de la explanada del Zócalo y de la Catedral Metropolitana, se registren hechos como el ocurrido en una de las plazas más conocidas de la capital del país», puntualiza el penalista Enrique Fuentes Ladrón de Guevara.
