La detención de Ángel Aguirre Rivero por su probable participación en el ocultamiento de evidencias relacionadas con la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa reabrió el expediente de una administración marcada por una de las mayores crisis políticas y sociales en la historia reciente de Guerrero. El exgobernador dejó el cargo en octubre de 2014, apenas unas semanas después de la desaparición de los estudiantes de la Escuela Normal Rural Raúl Isidro Burgos, ocurrida entre la noche del 26 y la madrugada del 27 de septiembre en Iguala. Sin embargo, el caso Ayotzinapa no fue el único episodio que colocó bajo escrutinio público al gobierno de Aguirre Rivero. Su administración, iniciada en 2011 tras llegar al poder como candidato de una alianza opositora al PRI, terminó envuelta en cuestionamientos por seguridad, manejo de recursos y señalamientos contra integrantes de su círculo cercano.
