La Fiscalía General de la República llevó a cabo la destrucción de 25 unidades vehiculares que contaban con blindaje artesanal, conocidas popularmente como «monstruos», en un operativo realizado en el estado de Tamaulipas. La acción se enmarcó dentro del Programa «Destino de Bienes y Objetos del Delito», mecanismo institucional diseñado para dar disposición final a bienes que han sido asegurados durante procesos de investigación penal.
Las unidades sometidas a destrucción habían sido incautadas previamente mediante distintos operativos coordinados entre los tres niveles de gobierno —federal, estatal y municipal—, en el marco de las estrategias impulsadas por el Gabinete de Seguridad del Gobierno de México. Este esquema de colaboración interinstitucional ha permitido en los últimos años intensificar el aseguramiento de vehículos modificados que suelen emplearse con fines delictivos en distintas regiones del país, particularmente en zonas fronterizas del noreste mexicano.
