A poco más de un mes de haber retomado el poder, el gobierno de Donald Trump puso en marcha una ofensiva diplomática y militar sin precedentes contra el crimen organizado transnacional, al designar como terroristas a ocho agrupaciones vinculadas al narcotráfico. Desde entonces, la lista no ha dejado de crecer: cinco organizaciones más se sumaron en los meses siguientes, extendiendo el alcance de esta estrategia a México, Venezuela, Guatemala, Ecuador, Colombia, Brasil y Haití.
Paralelamente, el Pentágono ha ejecutado al menos 75 ataques militares contra embarcaciones señaladas de trasladar droga por el Caribe y el Pacífico, con un saldo de 227 personas muertas desde septiembre pasado. La Casa Blanca defiende la medida como parte de un esfuerzo para frenar el ingreso de estupefacientes y desarticular las finanzas de estas redes criminales.
