La visita de Estado de tres días de Xi Jinping a Washington llegó a su fin con la promesa de que ambos mandatarios sostendrán nuevos encuentros en el futuro cercano, mensaje con el que se buscó cerrar en tono positivo un viaje que generó señalamientos por parte de sectores en Estados Unidos que lo calificaron de excesivamente protocolario y con pocos resultados concretos.
Donald Trump reveló que uno de los temas abordados en las conversaciones con el mandatario chino fue la guerra en Irán, aunque tanto él como Xi insistieron en proyectar una imagen de entendimiento y cooperación entre ambas potencias. Sin embargo, la cumbre no arrojó avances relevantes en dos de los frentes más observados: el comercio bilateral y la regulación de la seguridad en inteligencia artificial.
