Donald Trump afirmó que Estados Unidos y México están a un paso de cerrar un entendimiento comercial, al que calificó de “grandioso”. No dio fechas ni precisó su contenido.
El presidente estadounidense lo dijo la noche de este lunes 19 de octubre, durante un mitin político en Kansas. Sus palabras llegan mientras su gobierno mantiene conversaciones con la administración de Claudia Sheinbaum. El mensaje fue breve y más propio de un acto de campaña que de un anuncio oficial. No incluyó cifras, calendarios ni detalles jurídicos.
Un mensaje que se repite
No es la primera vez que Trump habla de un arreglo inminente con México. Hace pocos días, en otro mitin, esta vez en Tennessee, prometió un nuevo acuerdo con el país vecino e incluso sostuvo que Washington no necesita a Canadá. En ambos casos el adjetivo ha ocupado el lugar del texto: se anuncia que el pacto será extraordinario, pero no se explica en qué consistirá.
El escenario no es menor. Desde julio, la revisión del T-MEC dejó de ser un ejercicio de largo plazo y pasó a realizarse cada año. La consulta pública abierta por la oficina comercial estadounidense seguirá vigente hasta enero de 2027. A ello se suma el calendario político de Washington, pues las elecciones intermedias están a pocas semanas, y la narrativa comercial funciona también como herramienta electoral.
Lo que se negocia en la mesa
Sheinbaum dio algunas pistas en su conferencia matutina del lunes. Contó que, en sus llamadas con Trump, el republicano le ha pedido que México aumente sus compras de gas natural. La mandataria respondió que el país cuenta con cinco plantas de ciclo combinado y que su gobierno quiere impulsar ese combustible.
También relató que Trump le ha sugerido que, si Estados Unidos puede colaborar en la producción petrolera mexicana, eso podría ayudar a destrabar el acuerdo comercial. Su respuesta fue tajante: las leyes mexicanas no permiten otorgar derechos sobre el petróleo.
Ese intercambio muestra que el diálogo no se limita a aranceles y reglas de origen. Incluye demandas en materia energética que tocan un terreno especialmente sensible para México, donde la soberanía sobre los hidrocarburos tiene respaldo legal y peso político.
Entre el optimismo y la cautela
Por ahora, lo único verificable es una declaración pública sin respaldo documental. Para el gobierno mexicano, el reto consiste en sostener la negociación sin ceder en los puntos que considera intocables y sin quedar atrapado en el ritmo que marquen los tiempos electorales de su vecino.
Si el entendimiento llega, será necesario conocer su letra pequeña: qué aranceles se modifican, qué compromisos energéticos se asumen y qué lugar ocupa Canadá. Mientras eso no ocurra, el “grandioso” de Trump sigue siendo una promesa sin contenido.
