Argentina endureció su ofensiva contra el crimen organizado. El gobierno de Javier Milei inscribió al Cártel de Sinaloa y a La Nueva Familia Michoacana en su registro de entidades ligadas al terrorismo y su financiamiento. En la misma resolución, publicada en el Boletín Oficial, figuran las guerrillas colombianas FARC-EP y ELN, así como la banda ecuatoriana Los Tiguerones.
La Casa Rosada alegó que estas estructuras tienen amplia capacidad operativa, presencia en varios países y negocios ilegales diversificados que amenazan a la ciudadanía. A la agrupación sinaloense la describió como una red transnacional dedicada al narcotráfico, el contrabando y el secuestro con fines de extorsión.
El registro permite congelar bienes, imponer sanciones financieras y obligar a los bancos a vigilar operaciones sospechosas. Desde marzo, el Cártel Jalisco Nueva Generación ya estaba en esa lista, junto con Hamás y el Cártel de los Soles.
Con el movimiento, Milei se alinea con la política de Estados Unidos, que también trata a los cárteles como organizaciones terroristas.
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