Francia se prepara para un sábado de alta tensión. Las autoridades desplegarán alrededor de 70 mil policías y gendarmes en todo el territorio, y los principales museos de París cerrarán sus puertas, con el fin de evitar que se repita el caos que sacudió al país hace una semana.
Aquellas movilizaciones terminaron en incendios, saqueos, comercios con los escaparates destrozados, edificios públicos atacados y choques con las fuerzas del orden. Ha sido la jornada más violenta que vive la nación en varios años.
