La caída de un jet privado en una zona residencial de Florida dejó nueve muertos y reveló, con el paso de las horas, quiénes viajaban a bordo: un empresario tecnológico de Texas, su esposa, sus dos hijos pequeños, la niñera, dos amigas de la familia y los dos pilotos, entre ellos una copiloto de apenas 20 años.
Un vuelo que no llegó a las Bahamas
El Learjet 60 había despegado del aeropuerto de Austin-Bergstrom con rumbo a North Eleuthera, en las Bahamas. Poco antes de la una de la tarde del domingo 1 de noviembre se precipitó sobre una vialidad de Greenacres, en el condado de Palm Beach, cerca del cruce de Military Trail y la Décima Avenida Norte. El impacto provocó un incendio y obligó a evacuar a unos 600 residentes de una comunidad cercana. Nadie a bordo sobrevivió.
La familia Robinson
Entre los pasajeros iba Adam Robinson, de 44 años, vinculado al desarrollo de herramientas de software para empresas y fundador de Retention.com y RB2B. Lo acompañaban su esposa, Helen Sharp, y sus hijos Emma, de cuatro años, y Charlie, de dos. También viajaban la niñera de los menores, Anita María Cetina, y dos amigas cercanas, Rachael Reed y Charmi Fehr.
Las familias de las víctimas difundieron un comunicado conjunto en el que describieron a Robinson y Sharp como “el romance que durará para siempre”. Destacaron su calidez y su generosidad, y recordaron a los niños como la luz de sus vidas.
La joven copiloto
La identidad de la tripulación se fue conociendo después. Nathalia Gadelha Filgueiras, de 20 años, fue reconocida por su madre y su padrastro como la copiloto. Nacida en Estados Unidos, hija de brasileños y criada en Palm Beach, obtuvo su licencia de piloto privado a los 17 años, antes que la de conducir, gracias a un programa de aviación del distrito escolar del condado. Su familia indicó que había acumulado más de 1,300 horas de vuelo y que aprendió a volar por influencia de su padre, también piloto.
“Era una chica excelente: responsable y trabajadora”, dijo su madre, quien subrayó que como copiloto no tomaba las decisiones de la aeronave. Medios estadounidenses indican que la voz que se escucha pidiendo ayuda en las grabaciones con el control de tránsito aéreo, segundos antes del desplome, sería la suya, aunque ese punto no está confirmado oficialmente.
Al mando iba Jeff Gregory, de 55 años, un piloto con experiencia originario de Pensilvania.
Lo que investigan las autoridades
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte (NTSB), con apoyo de la FAA, encabeza las pesquisas. Este lunes informó que existen indicios de que el avión pudo comenzar a fragmentarse en pleno vuelo antes de golpear el suelo. La aeronave, con matrícula N722BD, era operada por Aurora Aviation bajo el nombre comercial Upper Jet.
Los registros de mantenimiento señalan que contaba con una grabadora de voz de cabina, pero los investigadores aún no saben si seguía a bordo al momento del accidente. Se analizan además las condiciones meteorológicas, la velocidad del jet y otros factores. La FAA descartó las versiones difundidas en redes sociales que hablaban de un dron o un misil.
La oficina del alguacil del condado indicó que su investigación sobre las muertes está en una etapa temprana. Los restos del avión quedaron esparcidos en la zona del impacto, y residentes relataron que los escombros cayeron sobre sus viviendas.
