Después de casi 22 años de recorrer el cielo en busca de las explosiones más violentas del cosmos, el telescopio Swift de la NASA terminó su misión este miércoles. Cayó de forma descontrolada sobre el norte de la isla indonesia de Sumatra y, hasta ahora, no hay reportes de daños.
La Fuerza Espacial de Estados Unidos confirmó que el reingreso ocurrió a las 7:39 horas del este del país, es decir, las 6:39 en el centro de México. El observatorio se desintegró en la atmósfera, aunque algunos de sus componentes podrían haber resistido el calor y llegado a la superficie.
La propia agencia espacial ya lo había advertido. De los cerca de mil 450 kilogramos que pesaba el aparato, la mayor parte se consumiría en el descenso. Los especialistas señalaron que piezas de tungsteno, un metal más denso que el plomo, y algunas partes de los espejos eran las más propensas a sobrevivir. Si algo llegó al suelo, lo más probable es que haya caído al mar.
Días antes, la NASA calculó que la posibilidad de que los restos lastimaran a alguien era de una entre dos mil 100. Por la inclinación de su órbita, el telescopio solo podía caer en una franja de unos 20.6 grados de latitud norte y sur. En América, esa zona abarca desde el centro de México hasta el norte de Chile. La Fuerza Aeroespacial Colombiana monitoreó la trayectoria y consideró a Colombia entre los posibles puntos de caída.
