Las protestas en Irán atraviesan uno de sus momentos más críticos desde la instauración de la República Islámica en 1979, a dos semanas del inicio de las manifestaciones, la represión ejercida por las autoridades ha dejado cientos de muertos, miles de detenidos y un creciente aislamiento internacional del régimen encabezado por el guía supremo Alí Jamenei, en este escenario, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió intervenir políticamente al expresar un respaldo abierto a los manifestantes y anunciar nuevas medidas de presión económica contra Teherán.
Las movilizaciones comenzaron como reclamos por el alto costo de vida, el deterioro económico y la inflación persistente, sin embargo, con el paso de los días, el descontento se transformó en un movimiento abiertamente dirigido contra el sistema teocrático que gobierna el país desde hace más de cuatro décadas, las consignas dejaron de centrarse en demandas sociales para cuestionar directamente la legitimidad del poder político y religioso.
