Desde el pasado 1 de marzo, una grave contingencia ambiental mantiene en alerta a las comunidades costeras de Tabasco y Veracruz.
Un masivo derrame de petróleo originado en altamar ha teñido de negro las costas del sureste mexicano, afectando gravemente a estos dos estados, a unas semanas del inicio de la Cuaresma, la «mancha negra» amenaza el turismo, la economía local y los delicados ecosistemas marinos de la región.
La presencia masiva de hidrocarburo, conocido localmente como «chapopote», se extiende por aproximadamente 170 kilómetros, afectando al menos 16 puntos críticos que incluyen desde playas turísticas hasta sistemas lagunares vitales para la biodiversidad.
