No obstante, de que la Fiscalía General de la República (FGR) concluyó que el Rancho Izaguirre sólo era un campo de adiestramiento y no de «exterminio», como sostienen activistas de Colectivos de Busca de Desaparecidos, uno de los testimonios recabados en la investigación asegura que sólo 2 de cada 10 reclutados sobrevivían el «entrenamiento» mientras que el resto eran ejecutados por el Cártel Jalisco Nueva Generación.
