El panorama de la salud global vuelve a ponerse bajo la lupa tras la aparición de la nueva variante BA.3.2 de COVID-19. Detectada originalmente en Sudáfrica a finales de 2024, esta cepa ya ha logrado expandirse por al menos 23 países, lo que ha encendido las alarmas de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y los centros de control de enfermedades.
La buena noticia es que, según el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el riesgo adicional para la salud pública se considera bajo en comparación con otras variantes que ya están circulando, por lo cual la recomendación principal sigue siendo la prevención.
