Un oficio administrativo enviado por Petróleos Mexicanos al ayuntamiento de San Antonio, San Luis Potosí, desató en los últimos días una ola de rumores, manifestaciones y desmentidos en la Huasteca Potosina, luego de que se interpretara como el arranque de operaciones de fracturamiento hidráulico en la región. La empresa productiva del Estado salió al paso de esas versiones y negó de manera categórica que esté realizando actividades de exploración o explotación de yacimientos no convencionales, conocidos popularmente como fracking, en algún municipio de la entidad potosina.
El origen del conflicto se remonta al 30 de junio pasado, fecha en que Pemex remitió al ayuntamiento sanantonino un documento relacionado con el resguardo y manejo de material explosivo, amparado en el artículo 39 de la Ley Federal de Armas de Fuego y Explosivos. Al filtrarse públicamente, el oficio fue vinculado por distintos medios y colectivos con el supuesto inicio de trabajos de fractura hidráulica, lectura que generó preocupación entre comunidades indígenas, productores agrícolas y organizaciones ambientalistas, y que derivó en protestas en varios municipios de la zona.
