Miles de personas protestaron este sábado en Francia a llamado de chalecos amarillos y estudiantes, en un ambiente tenso después de que las autoridades prohibieran algunas manifestaciones tras los disturbios de hace una semana.
El gobierno del presidente centroderechista, Emmanuel Macron, que abandonará el poder en mayo, está bajo presión para evitar nuevas escenas de caos como las vividas la semana pasada, muy comentadas por dirigentes extranjeros.
En Lyon, las fuerzas de seguridad dispararon en la mañana granadas de gases lacrimógenos para dispersar un grupo de unas 150 personas cuando intentaban bloquear el tráfico en un sector en el que las autoridades prohibieron concentrarse.
