En 2023, 50 mil personas mayores de 60 años fallecieron de manera prematura en el continente americano por causas relacionadas con el calor extremo.
La cifra, citada por Benjamín Raphael Quesada, climatólogo de la Universidad del Rosario en Colombia y contribuyente del IPCC, sintetiza un diagnóstico que la región sigue sin asumir: el calor extremo dejó de ser un episodio meteorológico para convertirse en un problema estructural de salud pública.
«Lo que se está cocinando, lastimosamente, es una urgencia hospitalaria», advierte.
