Estados Unidos imputó al exdictador cubano Raúl Castro por el derribo de dos avionetas civiles en 1996, en una escalada sin precedentes de la presión de la administración Trump contra el régimen comunista de la isla. El Departamento de Justicia (DOJ) presentó los cargos —asesinato, conspiración para matar a ciudadanos estadounidenses y destrucción de aeronaves— ante un tribunal federal del Distrito Sur de Florida. El fiscal general interino Todd Blanche realizó el anuncio en la Torre de la Libertad de Miami, símbolo de la comunidad cubana en el exilio. “Por primera vez en casi 70 años, el liderazgo superior del régimen cubano ha sido acusado en este país, en los Estados Unidos de América, por actos de violencia que resultaron en la muerte de ciudadanos estadounidenses”, afirmó Blanche según documentos judiciales.
