Una ofensiva militar coordinada entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha desatado una de las mayores escaladas bélicas en Medio Oriente en los últimos años, elevando la tensión regional a niveles críticos y activando alertas de seguridad en varias partes del mundo.
Durante la madrugada, fuerzas estadounidenses e israelíes ejecutaron ataques aéreos y lanzamientos de misiles contra objetivos estratégicos en Teherán y otras zonas del territorio iraní. Las operaciones, descritas como acciones de alto impacto militar, habrían estado dirigidas a infraestructura considerada clave para la capacidad defensiva y ofensiva del régimen iraní.
Las explosiones sacudieron distintos puntos de la capital iraní, donde columnas de humo fueron visibles desde varios sectores. En las primeras horas posteriores al ataque, comenzaron a circular imágenes de daños materiales mientras autoridades iraníes prometían una respuesta “sin indulgencia”.
La represalia no tardó en llegar. Irán lanzó misiles hacia territorio israelí y activó ofensivas dirigidas contra instalaciones militares estadounidenses en la región del Golfo Pérsico. Entre los puntos señalados se encuentran bases ubicadas en Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin, lo que amplía el riesgo de un conflicto regional de mayor escala.
