En medio de una de las escaladas más peligrosas en Medio Oriente en los últimos años, el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, ordenó iniciar negociaciones directas con Líbano, en un movimiento que combina presión internacional, cálculos militares y un intento por contener un conflicto que amenaza con desbordarse.
El anuncio se produce tras días de intensos bombardeos israelíes sobre territorio libanés, particularmente en zonas vinculadas a Hezbolá, aliado estratégico de Irán. Los ataques han dejado cientos de muertos y han provocado una crisis humanitaria con miles de desplazados, al tiempo que elevan el riesgo de una guerra abierta entre ambos países.
