El aire que se respira este sábado en las zonas de desastre del estado costero de La Guaira en Venezuela ya comienza a oler a putrefacción, producto de los cadáveres que aún permanecen sepultados entre los escombros de los edificios colapsados, luego de que el país fuera sacudido el miércoles por dos terremotos de magnitudes 7.2 y 7.5, que dejan hasta ahora 920 muertos y 3 mil 360 heridos, la mayoría de las víctimas en el estado costero de La Guaira, vecino de Caracas y declarado por las autoridades como la zona cero de la tragedia.
