Las tiendas de barrio enfrentan un panorama cada vez más complicado. A la inflación y el aumento de los costos operativos se suma el avance de la extorsión y el control que grupos criminales buscan ejercer sobre la distribución de mercancías, advirtió la Alianza Nacional de Pequeños Comerciantes (Anpec).
“Cuando toda esta aventura empezó de la extorsión, estaba en 200 pesos, déjate caer con un 200; ahora no hay mínimo de 500, menos de 500 no existe. Qué pasa, que la gente queda bien frustrada, bien enojada, pero no pueden parar porque de qué comen”, señaló Cuauhtémoc Rivera, presidente de la Anpec.
