El Mundial 2026 tuvo su segunda inauguración este viernes en el Estadio Toronto, y Canadá aprovechó el escaparate global para mostrar al mundo quién es: un país de raíces indígenas profundas, de diversidad cultural sin precedentes y de una relación íntima con la naturaleza que va desde los bosques del interior hasta las costas del Atlántico y el Pacífico.
La ceremonia previa al debut de la selección canadiense ante Bosnia y Herzegovina fue un espectáculo de alto voltaje emocional y visual que contrastó deliberadamente con la ceremonia del día anterior en el Estadio Azteca de México, más espectacular en escala, pero distinta en espíritu.
