Luego de que Ángel Aguirre Rivero, ex gobernador de Guerrero fue aprehendido por autoridades el pasado jueves por su participación en la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa, ocurrida la noche del 26 y madrugada del 27 de septiembre en 2014, en Iguala, Guerrero y al menos 40 heridos y seis personas asesinadas; entre ellas estuvo Julio César Mondragón Fontes, el normalista de 23 años cuyo caso se volvió una de las expresiones más brutales de esa jornada porque fue secuestrado, torturado y hallado sin vida al día siguiente con el rostro desollado.
Según testimonios de normalistas y de las autoridades, el expediente sobre su muerte trazó una secuencia que fue de la terminal camionera al llamado Camino del Andariego, también añadió un dato posterior que abrió otra línea de preguntas: su teléfono LG L9, comprado un día antes de morir, no apareció junto al cuerpo y su actividad se habría mantenido hasta abril de 2025, con un registro que ubicó el aparato en un centro de inteligencia de la Ciudad de México.
