El subproducto más contaminante del proceso de refinación, se ha convertido en un verdadero dolor de cabeza para Pemex en la Refinería Dos Bocas.
Trabajadores petroleros aseguran que la empresa ya no tiene espacio para almacenar una sobreproducción que no previeron, o para la cual, las zonas de almacenamiento construidas quedaron rebasadas incluso, antes de llegar a la meta de refinación.
