Grandes cantidades de gasolina ingresan a México de contrabando procedentes de Guatemala, para ser comercializadas en municipios de la zona fronteriza, debido a su precio que es menor en alrededor de 30 por ciento.
La Jornada documentó cómo los traficantes, a bordo de camionetas, trasladan bidones cargados de combustible y los acercan a los márgenes del río Suchiate –límite natural entre ambos países–, donde otros sujetos los colocan en balsas hechizas de tabla y cámaras de neumáticos para cruzarlos hacia el territorio nacional.
