La caravana Fe y Esperanza, conformada por más de 600 migrantes de Honduras, El Salvador, Guatemala, Ecuador y Haití reanudó su camino a la frontera norte de México con Estados Unidos en medio de una lluvia provocada por los efectos de la tormenta Rachel en el Pacífico Mexicano.
Este contingente llegó el jueves pasado con unas 300 personas en movilidad y ha sumado a otros migrantes varados en la frontera sur de México con la firme intención de llegar a Estados Unidos, en medio de la presión mediática, las deportaciones masivas y el endurecimiento de las políticas antimigratorias del presidente estadounidense, Donald Trump.
