detrás del auge del llamado “petróleo blanco”, los datos revelan una divergencia crítica. Mientras la producción global escaló de 6,100 toneladas en 1995 a 290,000 en 2025 —un crecimiento de 4,503%, México permanece inmóvil con 1.7 millones de toneladas en recursos identificados desde 2020, sin registrar producción comercial.
La brecha no es solo estadística: evidencia una pérdida de posicionamiento en la cadena global de valor en un mercado que ya se consolidó.
