La violencia mortal se ha convertido en un fenómeno diario en partes de México, donde sus despiadadas bandas narcotraficantes han desatado una ola de terror mientras luchan por el control de territorios.
A lo largo de los años, cadáveres decapitados han quedado colgando de puentes, huesos disueltos en cubas de ácido y cientos de civiles inocentes —incluidos niños— han muerto en lugares de ‘exterminio’ gestionados por cárteles.
