Tras la salida de Jesús de la Fuente Rodríguez al frente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), los empleados de toda la vida de la institución esperaban que, con Ángel Cabrera Mendoza, la institución igual y podría comenzar a recuperar algo de su credibilidad, pero no pasó mucho tiempo para que salieran a la luz pública los malos manejos y las triangulaciones realizadas de manera secreta, sin transparencia, según denuncian las fuentes consultadas al interior de la dependencia bancaria.
Declaran que la primera decisión que afecto a la dependencia fue cambiar el outsourcing con el que venían trabajando, dejó sin trabajo casi un mes a la plantilla que está en outsourcing, que son más de 300 empleados con 47 perfiles cuyos salarios van desde 10 mil a 50 mil pesos, dependiendo de la experiencia y los comprobantes académicos.
Las voces consultadas aseguran que después de una supuesta licitación con un tope anual de 88 millones de pesos, muy a modo y muy al estilo de Francisco Moreno, el vicepresidente de Administración y Planeación Estratégica de la CNBV, por arte de magia llegó una empresa nueva llamada Jookiba, S.A. de C.V.
