El balance provisional del devastador deslave ocurrido la semana pasada en el Himalaya superó este martes los mil muertos, mientras los equipos de rescate siguen buscando entre el barro y los escombros con pocas esperanzas de encontrar sobrevivientes seis días después de la tragedia.
Casi 4 mil 500 personas siguen desaparecidas en Nepal y en la región autónoma china del Tíbet, después de que el derrumbe de un glaciar provocara un alud de agua y lodo que arrasó pueblos enteros el miércoles pasado.
Con las morgues desbordadas y ante el riesgo sanitario, las autoridades han enterrado cientos de cuerpos a los que tomaron muestras de ADN con la esperanza de que los familiares encuentren posteriormente a sus seres queridos.
En Katmandú, la capital nepalí, muchas familias se resignaron a realizar ritos funerarios sin haber encontrado a sus seres queridos para «liberar su alma».
