Los crematorios y morgues de Venezuela se mantienen en funcionamiento durante todo el día tras los devastadores terremotos del 24 de junio, un escenario que alteró la rutina de ciudades como La Guaira y Caracas. El cementerio municipal de la Esperanza, a unos 25 kilómetros de Catia la Mar, amplió su capacidad para responder al flujo constante de cadáveres que llegaban desde la zona cero. Unos cinco ataúdes permanecieron listos para ser enterrados, mientras la cifra oficial de fallecidos ascendió a 4.118 y los heridos sumaron 16.740.
